ATAN

Quedarse de piedra

Artículo publicado en el Diario de Avisos, el día 17 de noviembre de 1996, en el que se resume la polémica de la "Piedra Zanata", en gran parte descubierta por ATAN

ATAN lleva a los tribunales al director del Museo Arqueológico

El expediente informativo realizado por la Dirección General de Patrimonio del Gobierno de Canarias pone en evidencia el "hallazgo" de la llamada piedra zanata, descubierta hace ahora cuatro años. En las conclusiones se constata que el material que se encontraba depositado sobre la piedra zanata coincide con las características de la tierra de la Montaña del Agua y no con el yacimiento que Rafael González Antón, director del Museo Arqueológico de Tenerife, situó en una colada volcánica. Además de otros errores, se dan coordenadas distintas del lugar en donde se realiza la excavación, financiada en parte por dicha dirección general, a pesar de que considera que el yacimiento no reviste importancia.

Verano de 1992. Saturnino Martín Gorrín, conductor de Medio Ambiente, y Antonio de León González, electricista, vecinos de La Montañeta (Garachico) quedan un día para hacer una excursión. A las diez de la mañana suben en un jeep Land Rover hasta la pista de Monte del Agua, donde aparcan el vehículo e inician una ascensión a pie hasta la cumbre de Bolico. Después de andar doscientos metros, uno de ellos pisa una piedra de forma alargada y llena de barro, y Saturnino la coge y la guarda en su mochila, pese a que su compañero le invita a tirarla. Cómo hubiera cambiado todo de haberle hecho caso. Cansados por la caminata, se sientan en la cima de la montaña a comerse unos bocadillos que tenían envueltos en papel albal, el mismo que serviría para cubrir la piedra y evitar que se manchara de barro la mochila de Saturnino. Mientras comen, hablan de la piedra, de su extraña forma alargada y no observan nada extraño, absolutamente nada, que no sea su forma alargada.

¿Por qué la guardan entonces? Porque, según Saturnino, por allí han aparecido objetos relacionados con el mundo aborigen. La Montaña del Agua. De vuelta a La Montañeta, Saturnino Martín y Antonio de León deciden hablar con Antonio Gorrín, conocido por Mime, pariente de Antonio de León y al que Saturnino aprecia, entre otras cosas, porque una vez le consiguió un trabajo como conductor de camión. Al día siguiente, Mime da dos mil pesetas a Saturnino por la piedra, aunque éste no le dice el sitio exacto donde la encontró. En realidad, conoce bien a Mime y, para Saturnino, la Montaña del Agua es un sitio "de mucha belleza y es Patrimonio de la Humanidad y es una de las pocas reservas que quedan". Por eso miente.

Fue la última vez que tuvo la piedra en sus manos y que la vio, hasta que, días más tarde, compra un periódico y la vuelve a ver, fotografiada en primer plano, introducida en una urna custodiada por guardias de seguridad del Cabildo, rodeada por las autoridades regionales e insulares. Ella. Pero, ¿qué tiene la piedra alargada en una de sus caras? ¿Qué extraño grabado ha aparecido de repente? ¿Qué es eso de zanata?

El mentiroso y el cojo

La piedra alargada se convirtió en un hallazgo arqueológico. Bastó una ojeada a la inscripción, situar un yacimiento, aunque el lugar daba lo mismo, y ahora se la puede ir a visitar y rendir pleitesía en el Museo Arqueológico de Tenerife. Los aborígenes de esta Isla procedían de África, sin lugar a dudas, pero, además, se supo que la tribu a la que pertenecían eran los zanata o zenete, los lengua cortada.

Mime dice que tuvo la piedra en su casa alrededor de un mes. Y que la encontró él. Ma-ximilian Koller, empresario alemán que tiene una tienda en Tamaimo, afirma que "la piedra me la entregaron unos cazadores", que Antonio Gorrín es quien se la entrega y que intenta ponerse en contacto con el antropólogo noruego Thor Heyerdhal, quien niega haber visto la piedra y que nadie se la ofreciera.

Heyerdhal la vio, Koller no la pudo vender y Mime, que pasó otro día para saber si por fin podía cobrar su comisión por la venta de la piedra, la recuperó, puesto que Koller, además de no venderla se desinteresó en cuanto Heyerdhal le dijo que no tenía ningún valor. Antonio Gorrín decide dirigirse entonces a uno de sus clientes habituales: el Museo Arqueológico. El director del Museo, Rafael González Antón, la acepta y, en un primer informe, dice que la entrega se efectúa el 5 de septiembre. Mime, por fin, tiene su recompensa: 15.000 pesetas por entregar un "objeto grabado (piedra)", que cobró el 24 de agosto, como figura en la factura. Rafael González Antón rectifica y dice que se la entregaron a mediados de agosto y que hubo "un error en la redacción" de dicho informe.

En ese mismo informe, González Antón dice que identifica un grabado líbico-bereber con caracteres tifinah y que se desplaza al supuesto yacimiento y comprueba que "parece tratarse de una zona cultural similar a la que encontramos entre los bereberes de Kabilía". Sin anestesia.

Descoordenadas

El día 11 involucran en el asunto a Rafael Muñoz, catedrático de Estudios Árabes e Islámicos de la Universidad de La Laguna. Muñoz se moja y, a la postre, será la única víctima de esta historia mientras los demás intentan olvidarse o, simplemente, abandonan a su suerte a González Antón. Entretanto, en el insigne departamento de -Prehistoria de la Universidad lagunera se ríen del "hallazgo", aunque sólo en privado. No tienen valor para hacer un desmentido público. Después de conocer la opinión del profesor Muñoz, González Antón se contradice varias veces por escrito. Que si el "hallazgo" fue un trabajo de campo, que si le llevaron la piedra, que si... Y, después de presentada en sociedad, se decide buscar un yacimiento para la piedra alargada, dado que Mime no sabía dónde fue encontrada. Lo sitúa cerca de la Montaña de las Flores, en el municipio de El Tanque. Y González Antón convierte en arqueólogo a Mime, ya que se le pagan 115.000 pesetas por ayudar en trabajos de prospección en yacimientos arqueológicos.

Posteriormente, solicita autorización -el 2 de junio de 1994- para realizar una excavación en el yacimiento porque el lugar, situado a 1.420 metros de altitud y en las coordenadas UTM 03327637 y 3131652, presenta potencia arqueológica. Julio Cuenca Sanabria, Inspector Regional de Patrimonio, le dice a González Antón, después de observar el lugar, que se tome una semana de descanso y en su informe del 10 de junio de 1994 escribe: "En nuestra opinión, el sitio no parece presentar potencia arqueológica".

La Dirección General de Patrimonio le da unos pocos millones para que excave pero, en noviembre de 1994, Víctor Caro, instructor del expediente informativo abierto sobre el caso zanata, constata que los datos de la solicitud de autorización para excavar de González Antón no coinciden con los de la memoria de conclusiones, realizada por González Antón y sus colaboradores, que fue presentada en octubre de 1994. Entonces, el director del Museo Arqueológico situó el yacimiento a una altitud de 1.370-1.375 metros y en las coordenadas UTM 032775 y 313180. Error gravísimo.

Y el material recogido en este supuesto yacimiento es el siguiente, según documento firmado por Rafael González Antón: un fragmento de madera agujereado en un extremo (su adscripción aborigen es más que dudosa). Tres fragmentos amorfos de cerámica. Dos fragmentos de cerámica que pertenecen al mismo recipiente y conforman un cuarto de vasija, y dos fragmentos que pertenecen al mismo recipiente y conforman un borde convergente.

Es la excavación "más pobre" realizada nunca en la historia de la Arqueología canaria, según los expertos consultados.

Demanda contra González Antón

En el expediente instruido por la Dirección General de Patrimonio también se recoge la denuncia administrativa presentada por la Asociación Tinerfeña de Amigos de la Naturaleza (ATAN) contra Rafael González Antón y Antonio Gorrín, por incumplir la ley de Patrimonio en relación a hallazgos casuales. Según ATAN, con la actitud demostrada por los responsables de los Museos Arqueológico o Etnográfico, en aquel entonces, se estaba fomentando el expolio de bienes patrimoniales.

Esta denuncia no fue tenida en cuenta, por lo que los abogados de ATAN han presentado una demanda contra González Antón en los tribunales. En estos momentos, y después de que el director del Museo presentara su contestación correspondiente a dicha demanda, se está en el periodo de 30 días hábiles disponibles para la tramitación de las pruebas que se recojan.

Una vez acabado este periodo, se abrirá el trámite de las conclusiones, o valoración de dichas pruebas y habrá que esperar, a partir de que se culmine este cuarto trámite, a que el juez dicte sentencia, lo que se podría prolongar un año más o menos.

En el expediente informativo también se incluyen los análisis de tierras solicitados por el instructor de Patrimonio. En las conclusiones obtenidas, se constata que el material que se encontraba depositado sobre la piedra zanata coincide con las características de la tierra de la Montaña del Agua.

González Antón situó el yacimiento en una colada volcánica cerca de un lugar donde se ha encontrado cerámica de origen supuestamente púnico, es decir, que su localización, al parecer, fue premeditada. Entre tanto despropósito, se han escrito, y publicado, dos libros sobre la polémica piedra zanata.

17 Noviembre 1996


Tenerife


Rafael González Antón


Una piedra Zanata


Artículos relacionados

- Artículo resumen publicado en El Día 17 Noviembre 1996
- Cronologia, publicada en El Día 17 Noviembre 1996


Patrimonio

- Descubra como expolian el patrimonio de las islas en nuestra WEB.

Ir a...