ATAN

ATAN, El Médano y el Puerto de Granadilla.

El tres de junio de 1988 la Asociación Tinerfeña de Amigos de la Naturaleza (ATAN) presentó un informe titulado Situación actual del Paraje Natural de Montaña Roja. Problemas de residuos sólidos. Necesidad de acometer el Plan de Uso y Gestión. En este documento ATAN denunciaba el deterioro de todo el entorno de El Médano por el vertidos de escombros, la circulación de vehículo 4X4, la contaminación por alquitrán y basuras. Al año siguiente esta asociación hizo público el documento Informe descriptivo de la problemática ambiental. Problemática actual de los espacios naturales de Tenerife. En las páginas dedicadas a Montaña Roja se denunciaba las extracciones de áridos y de bloques de areniscas, maniobras militares, la contaminación litoral y el desordenado crecimiento que estaba experimentando el casco urbano.

Pegatina de 1992
Pegatina de la regeneración del litoral de El Médano, por ATAN, en 1992.

El interés de ATAN por el litoral de El Médano no era ni es casual, este territorio tan especial en Tenerife atrapó a muchos de nuestros socios. Las circunstancias históricas habían permitido la conservación de un enclave muy singular de Tenerife, un paisaje poco marcado por el devenir histórico. Sin embargo, el topónimo Montaña Roja aparece como una de los hitos topográfico más significativos del litoral desde los primeros documentos de la isla. Un hecho histórico de gran trascendencia, la primera vuelta al mundo, incluyó al Médano en sus escalas, pero la aridez y el viento cargado de arenas redujo la presencia humana a un pastoreo esporádico, ligado a las lluvias invernales, y a sus funciones como fondeadero. El escaso poblamiento queda reflejado en el acuerdo del cabildo de la Isla de 20 de febrero de 1823 en el que se dice que en esta comarca "hay poco poblado". De hecho en la documentación de los siglos XVII y XVIII las referencias más numerosas están relacionadas con el accidente geográfico de Montaña Roja pero, en algunos casos, se encuentran alusiones a la naturaleza del entorno como en el informe elaborado a fines del siglo XVIII por el comandante general de las islas en la que podemos leer : "Encontramos en esta costa la montaña del Médano, que es de arena fina en polvo y la que se saca y utiliza para el uso de las "salvaderas" de los escribanos." .

En siglo XIX serían los grandes científicos Web y Berthelot los que estudiarían por primera vez la naturaleza de este enclave de la isla, pero hasta finales del siglo XIX no hay un poblamiento permanente de la zona. En 1860 el censo de Olavide cita un residente temporal y siete edificios. Estas primeras instalaciones están relacionadas con el incremento de la arribada de barcos debido a la exportación de cochinilla y piedras para filtrar el agua -las destiladeras- hechas con las areniscas de las arenas fósiles. En 1906 se decide hacer la primera gran obra de infraestructura: el "muellito" y la carretera hasta Granadilla que posibilitó dar salida a los tomates de la zona. En 1933 llega la carretera general del sur hasta el núcleo del municipio, un proyecto que databa de 1864. La nueva vía y el vehículo a motor da lugar a un nuevo uso del territorio y del litoral. Se consolida un pequeño núcleo de pescadores y como lugar de veraneo de la burguesía local. Casas de veraneo, empaquetados de tomates y fondas se agrupan en torno a la Playa Grande y a su gran mareta. Este periodo ha quedado reflejado toponimia con el nombre de un personaje cautivado por esta playa: Leocadio Machado.

El Médano fue uno de los primeros núcleos costeros del sur de la isla que apostó por el turismo, en 1963 se inauguró en esta playa la primera instalación hotelera "del lejano sur". Afortunadamente al turismo de aquellos años no le gustaba la aplacerada playa, su paisaje singularizado por los vientos alisios que continuamente bordan la espuma de sus rítmicas olas y, simultáneamente, esculpen con su interminable lima de arena las amarillas rocas que festonean el árido litoral. Mientras en otros lugares del "Sur" las urbanizaciones turísticas modifican radicalmente el perímetro costero, en El Médano, por el contrario, se convierte en un núcleo residencial que conserva sus características de "pueblo". Complementa su economía con dos tipos de turismo: el de verano, básicamente local, y el integrado por los practicantes de windsurfing que encuentran en esta playa las condiciones ideales para la práctica de este deporte: viento y olas.

En 1981 El Médano alcanza los mil habitantes y de 1714 diez años más tarde. El deterioro del entorno comenzaba a ser preocupante. La expansión amenazaba la conservación de los ecosistemas existentes. Afortunadamente la ley de e de protección a los espacios naturales llegó a tiempo de evitar la radical e irreversible transformación por la urbanizaciones turísticas de la totalidad de este territorio. En 1987 fueron declaradas zonas protegidas Montaña Roja y Montaña Quemada. Pero no se hizo nada por evitar el deterioro que en estos años suponía la entrada indiscriminada de vehículos, las extracciones de piedras o las acampadas. Estas razones impulsaron a ATAN a llevar a cabo una campaña que se tradujo en pegatinas, una escuela taller medioambiental, varios informes y un libro "Las Aves del Médano" del que son autores Juan Antonio Lorenzo y Julio González. La presión de los grupos ecologistas consiguió que ¡por fin! se evitara la entrada de vehículos y la protección de estos espacios dejara de ser una mera declaración.

A finales de lo años noventa El Médano y su entorno se había consolidado como uno de los reclamos turísticos más bellos y divulgados de la oferta turística de Tenerife. Su oferta en gran parte se basa en las características particulares de su naturaleza que ha conseguido sobrevivir, aunque sea con evidentes magulladuras, a la desenfrenada oferta turística de la isla. Desgraciadamente, esta reliquia histórica (prácticamente ya han desaparecido la mayor parte de los ecosistemas asociados al litoral) tiene sus días contados, en poco tiempo podrá ser un recuerdo asociado a las viejas postales turísticas. En los años de la Dictadura del general Franco, cuando se creía que el progreso vendría de la mano de los grandes astilleros, de las industrias químicas y de las cementeras, las autoridades de la época proyectaron un gran puerto en las costas de Granadilla. Ahora, bajo otras apariencias y con otras excusas, quieren construir el puerto que acabará con las circulación de las arenas que sustentan las playas de El Médano, con el hábitat de endemismos en grave peligro de extinción y con los pocos sebadales que quedan el litoral de la isla. ATAN presentó alegaciones a este proyecto desde el primer momento, numerosos colectivos ecologistas, asociaciones vecinales, científicos, departamentos universitarios, centros de investigación, colectivos de ciudadanos, han expresado las razones y los argumentos que avalan el rechazo de la destrucción de este litoral por un macropuerto económicamente innecesario. Todos los partidos que apoyan este puerto son, simultáneamente, defensores de la moratoria turística pero no les produce ningún rubor proponer construir una nueva pista en el aeropuerto Reina Sofía argumentando la necesidad de hacer frente al crecimiento de los visitantes. Pero lo asombroso del caso es que este aeropuerto lleva dos años perdiendo tráfico mientras registra un fuerte incremento el de Los Rodeos. Lo más cínico del asunto está en la razón por la que se hace la nueva pista: ¡tener una cantera para los rellenos del puerto de Granadilla! Nada justifica estas dos atentados de consecuencias irreversibles. Es una auténtica aberración que el beneficio de unos pocos sean razón suficiente para destruir la naturaleza, poner en peligro al sector turístico, principal fuente de ingresos y de trabajo en Tenerife.

No existe ninguna otra isla en mundo con superficie similar que tenga más puertos, aeropuertos, campos de golf, kilómetros de autopistas ( y del futuro tren), carreteras y un número de visitantes tan elevado, pero las instituciones canarias, los principales partidos, pretenden mantener este insostenible ritmo de crecimiento. Pregonan en mítines y programas electorales su decidida apuesta por en medio ambiente pero no tienen ningún reparo en destruir un lugar simbólico de la isla, Aprueban leyes de símbolos de la identidad canaria pero lo que les interesa son los "pelotazos" (no precisamente simbólicos) a costa del patrimonio de todos , el mismo que deberíamos legar a nuestros descendientes.

7 Marzo 2004


Granadilla


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