LOS SOCIALISTAS CANARIOS ENTRE ESCILA Y CARIBDIS (*)
El nuevo Ulises de la política canaria, Juan Fernando López Aguilar, y su tripulación tienen que atravesar, como en el mito homérico, los peligrosos remolinos de la política canaria si quieren completar su odisea. Poner fin a sus muchos años navegando en los mares de la oposición y ¡por fin! sentarse en las poltronas del consejo de gobierno. El dirigente socialista patronea una nave en la que parte de la tripulación boga hacia Escila, la otra lo hace hacia Caribdis, el peligro de zozobrar o de quedarse atrapado en los remolinos y no alcanzar la ansiada meta, es cada vez más evidente. ¿Quién puede confiar en un capitán que no es capaz de aunar en un objetivo común a su propia tripulación?. Un capitán que proclama, en larguísimas peroratas, que tiene un rumbo claro para dejar atrás los monstruos de la corrupción y los acantilados del despilfarro. Y, al mismo tiempo, se alía con partidos corruptos, ampara y justifica las formas caciquiles y deshonestas de la mayor parte de los responsables socialistas que gobiernan en las instituciones. ¿Cuál es la ruta de los socialistas? ¿Los encendidos discursos denunciando la interesada confusión entre negocios y política que domina la política canaria o, por el contrario, la gestión que hacen sus alcaldes y presidentes de cabildos en las instituciones que gobiernan?. Rumbos contrarios que explican el desencanto de muchos votantes. El barco socialista está a la deriva porque una cosa es lo que declara, móvil, mediante su ausente capitán, y otra muy distinta hacia donde rema parte de su tripulación.
Las cartas de navegación de los socialistas tienen una marcada característica: admiten cualquier rumbo, éstos se trazan a gusto del consumidor: ¿Usted considera innecesario el puerto de Granadilla?. Los socialistas nos manifestamos en contra, aunque en las instituciones donde gobernamos estamos a favor. ¿Consideran muchos ciudadanos que la línea editorial del periódico El Día es incompatible con los principios que sustentan a las sociedades democráticas?, los socialistas están de acuerdo, aunque ello no fue óbice para que se sumaran en el cabildo a la petición del Premio Canarias de la Comunicación al dueño-editor-director de el periódico El Día. Juan Fernando López Aguilar reprocha a sus adversarios políticos, Coalición Canaria y Partido Popular, la poca transparencia, su falta de diálogo con las asociaciones conservacionistas o vecinales y, sin embargo, calla cuando los suyos se comportan de la misma manera.
¿A quién tiene que hacer caso los ciudadanos?, ¿A los discursos de López Aguilar, Pedro A. Meneses o a los plúmbeos de José Segura que, como su amigo Antonio Plasencia, cree que las grandes obras son la solución a los problemas económicos de Canarias? Si los discursos socialistas son contradictorios, incluso opuestos; los hechos dejan en evidencia su falso discurso regeneracionista. Para comprobarlo, basta con analizar la gestión que han hecho en La Gomera y las técnica caciquiles que utiliza su pluriempleado presidente del cabildo. Casimiro Curbelo ocupa tanto cargos que nunca tiene tiempo para contestar a las denuncias de los administrados y de los grupos conservacionistas. Por supuesto que él sabe que está obligado a responder por la ley, pero el respeto por el estado de derecho no es precisamente una de las características de la gestión socialista en esta isla. Así ocurrió en el caso de la embotelladora de Taguluche y así está ocurriendo con la red de “saneamiento” de Arure.
Es comprensible que las encuesta digan que el PSOE está lejos de ganar las próximas elecciones autonómicas, se entiende que también pronostiquen un aumento de la abstención y del voto en blanco. Hace tiempo que muchos ciudadanos sabemos que el único cambio es la marca bajo la que se presentan; es como optar entre la Pepsi Cola y la Coca Cola, solo hay diferencias de matiz. Votar socialista es asumir un discurso que tiene por bandera la honestidad en la gestión de los asuntos públicos, pero como demuestran los hechos, las arrían en cuanto llegan al poder. Los ejemplos sobran, lo que en falta es un partido socialista honesto, coherente, con un rumbo claro, con un capitán que comparta los peligros de la navegación con su tripulación y con los ciudadanos, solo así podremos salir del encrespado mar de la corrupción.
Eustaquio Villalba Moreno
(*) Este artículo fue enviado La Opinión y a Canariasahora.com, pero sus directores consideraron que no era de interés para sus lectores
- Temas:

