Urbanismo
Las islas soportan una gran presión demográfica, no sólo por la población residente, en crecimiento continuo, sino por el turismo, que supone cientos de miles de personas más. Este problema es especialmente grave en Tenerife, Gran Canaria, Lanzarote y la Palma.
La presión sobre el territorio tiene diferentes frentes: por un lado, la administración lleva a cabo proyectos de infraestructuras bestiales, a veces muy superiores a las que puede soportar un territorio tan limitado. Ejemplos son los grandes aeropuertos, las autopistas, los puertos, los polígonos industriales... Cualquiera diría que vivimos en el continente.
Por otro lado, los particulares también cometen todo tipo de barbaridades, desde la construcción de grandes complejos turísticos que se apilan en la costa de mala manera, hasta los miles de casas ilegales de bloques que invaden nuestro territorio. Es imposible visitar una isla sin ver por todos lados casas grises e inacabadas, en gran parte construidas sin permiso. Si a esto sumamos la manía de asfaltar pistas antes de las elecciones, los plásticos de los invernaderos, los campos de golf para el turismo..., probablemente quede muy poco espacio legalmente urbanizable en las islas.
En ATAN se estudia ante todo los grandes proyectos que presenta la administración pública, por ser siempre los de mayor envergadura y porque suponen un derroche del dinero público. Pero muchas veces nos enfrentamos también con situaciones inesperadas...
En esta página se invita a participar a quien lo desee, aportando su contribución a lograr que las islas no acaben siendo un gran solar en manos de la especulación.

